
SALMO DEL DOCENTE
Y después de la dureza
entre libros y crecientes,
henos aquí, somos docentes
en honor de tu grandeza,¡
Oh Señor de los Ejércitos!¡
Oh Maestro de maestros!
comprendo por qué cabalgar hicieras
hombres sobre nuestras cabezas.
Me has prestado tantos hijos
con miradas de luceros
traviesos, cual luces multicolor
que relumbran las paredes del colegio
e iluminan de motitas el salón.
No permitas que en mis años
de maestro en el servicio,
vuélvame ciego e ingrato
con todo lo que me has dado
o que obseso por mi ciencia
le prodigue algún maltrato
al candor y a la inocencia;
hazme fuerte a esa alegría
que ignorante a mi cansancio
podría quebrar mi sonrisa;
hazme sabio ante los juegos
y al bullicio que los niños
manifiestan como brisa.
Cuando todos mis hijos
me rodean, rompiendo el silencio
del académico proceso que dirijo,
comprendo que pasando seguiremos
por el fuego y por el agua;
y día a día aprenderemos
que de Dios somos guerreros
y el amor es la abundancia
©SorGalim


